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Convulsión febril

Una convulsión febril es un tipo de convulsión que se produce en un niño que tiene fiebre superior a 101 °F. Estas convulsiones generalmente afectan a niños de 3 meses a 6 años de edad. Pero a veces pueden afectar a niños de tan solo 1 mes de edad. Las convulsiones causan lo siguiente:

  • Los músculos del niño se endurecen.

  • Los brazos y las piernas del niño se sacuden.

  • El niño no responde.

  • Se le ponen los ojos en blanco.

Su hijo puede estar somnoliento y confundido hasta 30 minutos después. La convulsión a menudo comienza cuando empieza la fiebre. Puede ser el primer signo de que el niño está enfermo. Alrededor de 1 de cada 3 niños que han tenido una convulsión febril puede tener otra. Las convulsiones febriles rara vez causan problemas a largo plazo. Por lo general se detienen a los 6 años.

Las convulsiones febriles ocurren cuando un niño tiene fiebre por una enfermedad, como una infección de oído o una enfermedad viral. La convulsión es un síntoma de la fiebre. Sin embargo, a veces, las infecciones del cerebro o del líquido cefalorraquídeo pueden causar fiebre. En estos casos, la convulsión es un signo de una infección más grave. Debido a esto, cuando un niño tiene fiebre y convulsiones, es importante consultar a un proveedor de atención médica para que pueda determinar la causa de la fiebre y asegurarse de que no haya una infección grave.

Cuidados en el hogar

Siga estos consejos cuando cuide a su hijo en su casa:

  • Observe cómo actúa y cómo se siente su hijo. Si está activo y alerta, y está comiendo y bebiendo, no es necesario que le dé medicamentos para la fiebre. Los medicamentos para la fiebre no detienen las convulsiones febriles.

  • Si su hijo está muy irritable e incómodo debido a la fiebre, puede darle acetaminofeno, a menos que se le haya recetado otro medicamento.

  • No les dé ibuprofeno a niños menores de 6 meses. No le dé aspirina (o medicamentos que contienen aspirina) a un niño menor de 19 años, a menos que se lo indique el proveedor de atención médica de su hijo. Tomar aspirina puede poner a su hijo en riesgo de sufrir el síndrome de Reye. Es un trastorno raro, pero muy grave, que puede provocar daño hepático o cerebral.

  • Si se le recetó un antibiótico para tratar una infección, déselo según las indicaciones hasta que lo termine, incluso si su hijo se siente mejor.

  • Hasta que su hijo crezca y deje de tener convulsiones febriles, tenga cuidado con lo siguiente:

    • No deje a su hijo solo en una bañera. Si su hijo es lo suficientemente grande, use una ducha en su lugar.

    • No permita que su hijo nade solo.

    • Siga otras medidas que le indique el proveedor de atención médica de su hijo.

  • Si se produce una convulsión, ponga a su hijo de costado. Esto permitirá que la saliva o el vómito salgan de la boca y no vayan a los pulmones. Proteja a su hijo de lesiones. No intente forzar la entrada de nada en la boca de su hijo.

  • Las convulsiones febriles generalmente se detienen en 1 a 2 minutos. Si su hijo tiene una convulsión que dura más de 5 minutos,  llame al 911.

Atención de seguimiento

Haga un seguimiento con el proveedor de atención médica de su hijo o según se lo indiquen. Llame al proveedor de su hijo de inmediato si su hijo tiene otra convulsión febril.

Cuándo consultar al médico

Llame al proveedor de atención médica de su hijo o busque atención médica de inmediato si se presenta cualquiera de las siguientes situaciones:

  • La fiebre no mejora en 3 días después de administrar el medicamento para la fiebre.

  • Fiebre que dura más de 5 días.

  • Irritabilidad, somnolencia o confusión anormales.

  • Rigidez o dolor en el cuello.

  • Dolor de cabeza que empeora.

  • Erupción o manchas moradas.

Online Medical Reviewer: Esther Adler
Online Medical Reviewer: Rita Sather RN
Date Last Reviewed: 9/1/2024
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